
Ya están otra vez aquí. No solo no se conforman con haber golpeado duramente en los morros al tristísimo panorama roquero de este país hace dos años, sino que vienen a por más, a conquistarlo.
Si su anterior trabajo suponía uno de los mejores discos de Hard Rock que se ha escrito nunca en la lengua de Cervantes, el disco que nos ocupa hoy demuestra que aquello no fue una casualidad. Porque justo donde muchas otras bandas no respondieron a las expectativas creadas, quedándose simplemente en promesas incumplidas, llegan los Uzz y con una facilidad pasmosa fichan por EMI y nos regalan este pedazo de obra maestra que tenemos entre las manos.
Porque en Destino Perdición todo encaja a la perfección. Para empezar, el estilo, evolucionando hacia un Hard algo menos pasado de revoluciones pero más maduro y con una elegancia innata que consigue que las melodías conquisten tus sentidos en apenas un par de escuchas. Es por ello que quizás sea un poco mas accesible (no confundir con comercial: aquí hay energía a raudales) que su predecesor.
Para continuar, la composición, donde seguimos sin poder encontrar temas ya no mediocres, sino vulgares a lo largo de un track list que solo se puede calificar de excelente. Tampoco olvidamos unas letras que han pegado un salto cualitativo enorme, donde se demuestra la gran progresión en esta labor del vocalista Pau Monteagudo.Y para finalizar la producción. Ya solo la edición en digi-pack del disco, con su fondo en negro y el logo de la banda sobre impresionado hace intuir que lo que contiene es puro y auténtico Rock con mayúsculas. Y el sonido como debe ser en estos casos: claro y nítido por un lado, pero dando esa sensación de suciedad y distorsión guitarrera tan típica en los grupos sleazy angelinos de hace dos décadas.
En cuanto a las canciones, la banda abre el telón con Baja California, clásico potencial revestido de Hard ochentero donde se relata muy acertadamente las virtudes y defectos de nuestra tierra natal, la capital del Turia. Nuestra Revolución supone una perfecta comunión entre letra y música, pues el Sleazy más macarra que te puedas encontrar nos indica que ha llegado el momento no solo de la banda, sino del estilo que práctica. La Flor Y La Guerra se presenta como el tercer temazo consecutivo del disco, claramente antibélico, donde los mejores The Cult parecen que hayan poseído un estribillo acertadísimo.
Las revoluciones suben con Blanco Y Negro, gran canción dedicada por Pau al amigo con el que comenzó a dar los primeros pasos musicales, y que parece ser se pegó un tiro. Así llegamos al tema más tranquilo (que no balada) y que da título al disco, el cual gira entorno a la figura de Steven Adler, el batería de Guns’n’Roses que fue expulsado tras el Appetite For Destruction debido a sus excesos con todo tipo de sustancias. El siguiente tema, Cuando Ya No Quede Nada, parece extraído directamente del anterior disco, pues se trata de un trallazo en toda regla con un riff demoledor y un estribillo made in Uzzhuaia que conforma sin ninguna duda el mejor tema de Destino Perdición.
Tras seis composiciones maravillosas llega posiblemente la menos brillante de las diez, Carnaval, que sin embargo, aporta unas dosis de originalidad necesarias para que el disco resulte convenientemente variado. Seguimos con el riff agresivo inicial de Púrpura, que nos devuelve de nuevo al anterior trabajo y con No somos perfectos, el cual se trata de un tema perfecto para las radios debido a su riff cien por cien época dorada de Kiss y su rollo sureño americano de los primeros M-Clan. Y para acabar, la explosión hecha canción: Desde Septiembre nos trae a los Motorhead más viscerales y rabiosos para contarnos lo acontecido al grupo en sus últimos y exitosos tiempos, y que contiene una frase en su estribillo que resume a la perfección el espíritu Uzzhuaia:
VAMOS A BRINDAR POR EL ROCK AND ROLL!!!
Firmado: Dirty Mástil
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