
El pasado 10 de noviembre parte de la N flotante se desplazó a Madrid para celebrar el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín, bocadillo de tomate en mano unos, almendras garrapiñadas a 5 euros los otros, pero con la ilusión de haber llevado unos sandwitches de nocilla y cocacolas a la celebración. Poniéndonos un poco en antecedentes, tras los famosos juicios de Nuremberg se decidió que era mejor separar Alemania en dos partes para evitar que se juntaran demasiados alemanes como para volver a conquistar Polonia; la obra, adjudicada a dedo a uno de los antepasados del pocero bueno (Josef Gut), tenía el objetivo de ofrecer alojamiento modelo vpo a las familias que no podían financiarse un plan marshall a lo largo de la nueva frontera. El resultado, al parecer diseñado por algún miembro del despacho de calatrava, carecía de cualquier previsión para corrientes de aire y paso de tuberías maestras, por lo que el proyecto vivienda fronteriza de Berlín se convalidó por, simplemente, muro de Berlín.
En este contexto de frustración y desasosiego por la falta de vivienda digna y separación de bienes surge un movimiento social y artístico por toda Alemania, durante finales del siglo XX, que desemboca musicalmente en actitudes inconformistas, caras de enfado, tatuajes expresionistas, gruñidos, ejercitamiento de músculos prohibidos y exaltación de la unidad alemana a través del idioma. Nacen bandas como Rammstein que, ante la llamada de Esperanza Aguirre para derribar la réplica del muro en el palacio de los deportes, acudieron sin pensarlo dos veces, era la oportunidad de mostrar toda su rabia contenida durante décadas. Trajeron con ellos mazas, sopletes, dinamita, chistes alemanes y un bote naútico por si la cosa salía mal y tenían que huir por el manzanares, salida rihn peaje toll. Aprovecharon el acto, todo hay que decirlo, no sólo para hacer trabajos de demolición sino para presentar su nuevo disco panalemán y dar mensajes prácticos a la juventud, y no tan juventud, que rondaba por allí curiosa: Tú tienes coño, yo tengo polla, cuál es el problema, hagámoslo rapidito.
Si bien el muro les duró apenas 30 segundos aprovecharon la magnifíca oportunidad de entretener al público asistente durante una hora, cincuenta y nueve minutos y 30 segundos más, deben tener algún pariente suizo. Empezaron enfadados y llevando la contraria con Rammlied, que no está mal pese a ser del nuevo disco pero, después de haber visto xXx, siempre te queda la ilusión de que aparezca Vin Diesel saltando entre el fuego, con Feuer Frei de fondo, matando algún extra… por lo visto tampoco pudo conseguir un pase de prensa. En general alternaron grandes éxitos con hasta 6 canciones del nuevo disco, lo que obligó a dejarse en el camerino unas cuantas canciones de las que en definitiva llevan a la gente a pagar 50€ por una entrada. A pesar de todo, y exceptuando un problema de saturación de los graves, sonaron sólidos y contundentes, ofreciendo los números que se espera de ellos teniendo en cuenta también que estábamos en un pabellón cerrado. Lanzallamas, incineraciones, explosiones… especialmente divertido fue el número de Christian Lorenz en Seemann, el verdadero showman de la banda durante todo el concierto… y el nuevo preparado para la ocasión con Pussy de fondo, dentro de nueve meses algunos/as de la primera fila le jurarán al médico que creía que era sólo espuma y que no encontraron extraño el regustillo agridulce…
El Set list
1. Rammlied
2. B********
3. Waidmanns Heil
4. Keine Lust
5. Feuer frei!
6. Weisses Fleisch
7. Wiener Blut
8. Frühling in Paris
9. Ich tu dir weh
10. Liebe ist für alle da
11. Links 2-3-4
12. Du hast
13. Pussy
14. Benzin
15. Sonne
16. Ich will
17. Haifisch
18. Seemann
19. Engel
Os dejamos un vídeo de un amable aficionado:
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