
Debo reconocer que nunca he sido demasiado fan de Sugarless, pero me sorprendió como a el que más que su vocalista decidiera pasarse al reggaeton más comercial.
Sugarless era una banda española independiente de música de fusión conocida como nu-metal. Ellos mismos se autodenominaban así, pero es cierto que fusionaban varios estilos, entre ellos rap, metal, hardcore punk, etc.
Aún recuerdo el primer Viñarock al que Ivanh vino con su nuevo “yo”. La gente no paraba de gritarle que era un vendido. Igual él oía que le decían “bandido” y se alegraba de que le compararan con Miguel Bosé. El caso es que aunque antes no hubiese pertenecido a un grupo con un estilo musical tan diferente al de ahora, Huecco seguiría sin gustarme.Canciones facilonas, pegadizas y comerciales (casi tanto como la del anuncio de Lips de la Xbox 360 “Cuidado con el tiburón, Ramón”) hacen que me desinterese al primer estribillo.
Lo que más me molesta es que el Ministerio de Igualdad le entregase un reconocimiento por su labor contra la violencia de género.
A ver cuando le dan el suyo a Reincidentes por su “¡Ay, Dolores!”, que creo que llevan ya casi diez años esperando.
Aunque yo sé por qué ha cambiado de estilo. Sí, sí, tengo la respuesta.
¿Os imagináis qué siente Ivanh (Huecco) cuando en sus conciertos, en lugar de rockeros y metaleros melenudos moviendo la cabeza, ve a chicas adolescentes tirándole sujetadores y gritándole “guapo”?
Ahí tenéis la respuesta.
No se ha vendido ni al reggaeton ni a lo comercial.
Se ha vendido a Playtex.
La Pequeña Luci-Liu
Comenta o muere