
Guitarrista de un amplio repertorio estilístico, desde el hard blues más eléctrico hasta el blues íntimo y (desa)sosegado, pasando por el clásico rock’n’roll, todo unido al carisma propio de los que saben tienen un talento especial. De hecho, era impresionante el desparpajo con el que bajaba del escenario a saludar a los que estábamos allí presentes, sus múltiples formas de acariciar las cuerdas y sus variados malabarismos guitarreros. Pocas veces, en directo he de decir que nunca, he visto a un guitarrista tocar su instrumento de tan diferentes maneras; por detrás de la cabeza (mientras cantaba), con una sola mano manteniendo la guitarra en vilo, con los dientes, con los pies. Carvin desprendió la luz de un auténtico guitar hero.
Y motivos para ello no le faltan. Ha recorrido Europa con artistas de la talla de B.B. King, Santana, Zucchero o Joe Cocker. Sus influencias directas son Jimi Hendrix, Stevie Ray Vaughan y el mismo B.B. King, añadiéndole la energía del power trío. Mención aparte al acompañamiento de bajista y batería que ensamblaron la base rítmica con muy buen hacer. Pero fue sin duda el virtuosismo de Jones lo que embobó literalmente al público, llevando con maestría transiciones del rock más potente a la delicadeza de un blues clásico. Parecía que su Stratocaster era una prolongación de su cuerpo, una mano o un pie más.
Respecto al repertorio, en un concierto de cerca de dos horas cupieron temas que presentaban el nuevo disco de The Carvin Jones Band llamado The Carvinator, y versiones de Jimi Hendrix, las más vitoreadas, como Purple Haze, Hey Joe y Voodoo Child. Otras versiones fueron auténticos clásicos como Boom Boom, Sweet Home Chicago y Johnny B. Goode.
Al final del concierto el público allí presente, en el que me incluyo, se negaba a que acabara aquel desenfrenado guitarreo al grito de “¡otraaaa!” y tras varias idas y venidas terminó el recital del tejano. Al momento, improvisaron una mesa en la que el músico presentó sus discos y dvd’s, aquí desconocidos, para firmarlos a los que quisieran adquirirlos por un módico precio.
Personalmente no conocía a este músico, pero después del directo del día 25 de febrero en la Wah-Wah el grupo de amigos que fuimos, intuyendo aunque no esperando aquel tsunami bluesero, esperamos próximamente su visita de nuevo. Sin duda no faltaremos.
Firmado: David Mayans
Fotografías: Bernardo Tomás
Comenta o muere