
Este joven quinteto de San Diego hizo parada en nuestra ciudad para presentarnos su nuevo álbum “American Spiritual y, de paso, obsequiarnos con temas de su más que aplaudido trabajo anterior “Of Monarchs and Beggars”, elogiado por la crítica especializada. Se trata ésta de su primera gira en el continente europeo, lo que que les brindará la oportunidad de darse a conocer al público del “otro lado del charco”.La puesta de escena se conformaba por amplificadores Vox, una batería sin demasiada parafernalia, un pie de micro bajo el cual se situaba una pandereta de rigor y unos cuantos botellines de agua… en pocas palabras una presentación sencilla, sincera y directa para el que fue un concierto sincero, directo y complejo, de una reciente pero ya experimentada formación que desprendía naturalidad y frescura, a la par que demostraba tratarse de una maquinaria bien engrasada, con un funcionamiento perfecto y sin fisuras.
Desde el comienzo de la actuación fueron sucediéndose trallazos de sus dos discos editados hasta el momento, como fueron “la coreada “Delilah”, la rítmica “Come Again”, Baby come home”, “Red River” o la rockandrollera “Sixteen” que hizo mover el esqueleto a los presentes… y donde la mala leche de “Born to bleed” hicieron las delicias de los asistentes, con un sonido arrollador. Entre las canciones que pudimos escuchar de su nuevo álbum destacaríamos la perfecta “Please Beware”, un auténtico temazo que llevó al concierto a uno de sus momentos más álgidos. No hemos de olvidar mencionar los singles “Marionette” y “You’ve been warned”, así como la magnífica canción que da título al disco “American Spiritual”, en donde se produjo el que quizá fue el momento más íntimo de la noche.
La compenetración de la base rítmica, con un Chris Mendez-Vanacore sólido y exquisito a la batería, y un Christian Schinelli que parecía poseído por el mismísimo bajo. Nathan Beale entregado y preciso a las guitarras estuvo muy animado durante toda la noche e incluso fue el único que se permitió el lujo de disfrutar de algún que otro wiskacho. Por otro lado Jeremy Brown estuvo más comedido y concentrado a las guitarras. Finalmente Ryan Koontz a las voces estuvo muy preciso durante toda la actuación, conservando la afinación en cada nota y haciendo alarde de agudos imposibles de alcanzar.
La conclusión que puedo sacar de todo esto es que tuvimos el placer de conocer en directo una joven banda emergente que tiene mucho que decir en el panorama musical con una propuesta rockera setentera y un directo compacto que nos dejó con muy buen sabor de boca a las personas asistentes a la sala Black Note de Valencia.
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