
Las cerca de treinta personas que ya guardaban cola frente a la puerta de la sala valenciana Mirror el pasado sábado, un par de horas antes del evento, ya anticipaba la alegría de muchos por la vuelta a los escenarios del grupo Sôber, uno de los mejores grupos de metal alternativo que ha dado nuestro país y que tras cinco años de su separación han regresado a escena dispuestos a demostrar que continúan siendo merecedores de un trono que ninguna otra banda ha conseguido ocupar.
Por si cabía duda de que dicha reunión pudiese tener un mero interés comercial, las dudas se disiparon conforme fue evolucionando el concierto. Aproximadamente a las 22:15, el cuarteto madrileño saltó al escenario bajo una humareda, quizá un tanto excesiva, y un espectacular juego de luces que crearon la atmósfera necesaria para la entrada de “Oxígeno”, tema de su álbum Synthesis.
Tema tras tema no dieron tregua a un público entregado y sediento de poder volver a verles en los escenarios. Continuaron sonando “Cientos de preguntas”, “Prisión de placer”, “Una hora más” y “Vacío” con un sonido compacto que tan sólo los grandes grupos pueden conceder, a pesar de tener lugar en una sala no condicionada exclusivamente para Conciertos (nada más finalizar las actuaciones la sala se transforma, como algunos sabréis, en una discoteca).
“La Nube” y “Lejos” dieron paso a la presentación de una nueva canción compuesta para la vuelta a los escenarios “Sombras”, un tema bastante directo y potente que no defraudó a los asistentes. “Mis Cenizas” y “El hombre de hielo” dieron paso a “Diez años”, una de las canciones más conocidas y que les catapultó al éxito allá por el año 2004 con su álbum Paradysso. El sonido era muy bueno, las guitarras estaban equilibradas, el bajo sonaba con potencia y se compenetraba perfectamente con el nuevo batería de esta nueva etapa, Manu Reyes, que ya formaba parte del proyecto de Savia tras la muerte de Alberto Madrid.
El ritmo era frenético y todos los componentes no dejaron de animar al personal -cabe mencionar el momento en el que Carlos Escobedo hizo alarde de su buen humor al ataviarse de repente con un sombrero tipo cow-boy y unas gafas de sol cedidas por asistentes del público; así como la cantidad de púas que repartieron respondiendo a las súplicas de aquellos que se las pedían-. La interacción de la banda con el grupo fue perfecta y la voz de Carlos sonó estupendamente, demostrando que está en plena forma y muy contento con la vuelta, derrochando energía y buen rollo durante toda la actuación.
“Adios”, “Condenado”, “Cubos” y “Si me marcho” dieron paso a una batucada metalera con Carlos Escobedo doblando las baterías de Manu Reyes. “Arrepentido” otras de las canciones mas conocidas,”Eternidad” y “Paradysso” iniciaron una catarsis colectiva que fue subiendo de intensidad con cada canción para finalmente explotar con “Loco” y concluir de este modo un espectacular concierto.
Sober ha vuelto a los escenarios para continuar haciendo grandes canciones y sobre todo brindarnos con grandes noches de directo como la acontecida. El mundo del rock está de enhorabuena. Larga vida a Sober!
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