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Artículo escrito el 07 de julio de 2010, bajo la categoría Entrevistas.

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Escrito por:

Jorge Ros



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Ramiro Penas: “Empecé a tocar la batería por casualidad”

En estos tiempos en que Lorenzo castiga sin piedad y la gente huye de la urbe en busca de las ansiadas vacaciones, nada mejor que una terracita con sombra y refrigerio para pasar una tarde agradable. Y si además, te acompaña uno de los padres del rock de este país, la gloria queda a escasos centímetros de distancia.

- Con más de tres meses en el mercado, ¿como valoras la acogida que ha tenido el disco? Las cifras reflejan que se ha vendido bastante bien

El disco salió el 23-F, lo hicimos coincidir con el cumpleaños de Rosendo, y de paso dimos otro golpe, pero esta vez un golpe sano, un golpe de rocanrol. Ha funcionado bien dentro de lo que es actualmente la industria discográfica. La venta de discos ha bajado muchísimo, ahora sólo vende la gente que está muy arriba, muy números uno, Fito y compañía, si no, ya tienen que ser bisbales y cosas de esas. Rosendo, por ejemplo, está vendiendo a una media normal, en su caso es lógico, porque él tiene su parroquia fiel.

portada leño1 150x150 Ramiro Penas: Empecé a tocar la batería por casualidadEs complicado vender hoy en día, creo que vamos por 6000 copias, pero bueno, a parte de la venta que haya tenido, ha sido para nosotros una gozada el poder haberlo hecho. Con quien era ingeniero de Leño (Manolo Camacho) tenemos Manitú Producciones (www.manituproducciones.es), hemos hecho el sello con el que hemos sacado Bajo la corteza y también somos productora. Estamos produciendo a grupos como Garaje Jack, El Bardo, aprovechando para hacer ahora lo que todo el mundo está dejando, todo el mundo ha cerrado estudios de grabación y nosotros lo tenemos abierto y lo estamos intentando mantener. Ahora, en la crisis total, se nos ocurre hacer una productora (risas); vamos a intentarlo y ayudar a quien podamos, aunque cuesta mucho, está la cosa muy jodida para todo el mundo.

Pero bueno, estamos muy contentos de haber podido producir el disco y entablar contacto con todos los artistas y compañeros que colaboraron, y toda la prensa realmente se ha volcado, ha sido una cosa fantástica para nosotros.

- Incluso, como ya habéis comentado en alguna entrevista, han habido artistas que no están en el disco y que hubiesen estado encantados de colaborar.

Cuando empecé a llamar a la gente, hubo quien no pudo, hubo quien no lo sabía si podría porque estaba liado con su disco, y hubo gente en la que no pensamos, porque este proyecto estaba ideado en un principio para invitar a unos 13 o 14 artistas, pero Rosendo en una de estas comidas donde nos juntábamos preparándolo con toda la ilusión, dijo: “coño, es que hay varios grupos que hacen versiones de Leño, siguen manteniendo vivo el espíritu de los temas, y sería un punto darles un paso, y hay otros grupos nuevos que vienen de nuestra escuela, que de alguna manera u otra hemos sido su padrinos, ¿porque tiene que ser siempre los artistas de primera fila?”. Dijimos: “pues es verdad”, y entonces, invitando ya a tantos grupos, tenía que ser doble, y ahí han entrado Marcela Ferrari, que ha hecho un tango, La Leñera, que ya su propio nombre indica lo que tocan (risas), El Bardo, que ha hecho una versión country de Insisto, Garaje Jack, Más madera, que son de Cádiz, Salida Nula de Madrid, que han hecho Apágalas en una versión ska muy divertida, Edith Salazar, Maneras de Vivir de Tarragona, Rodrigo Mercado, el hijo de Rosendo, Dwomo, que son de Madrid pero viven aquí en Valencia… una gran variedad, a parte de Luz Casal, Barricada, gente ya consolidada. Hemos abierto un abanico muy amplio de artistas, está también Antonio Vega, fue lo último que grabó, desgraciadamente, poniendo todo el énfasis y el corazón del mundo, y sus explicaciones de porque lo había hecho ponen la piel de gallina, fue fantástico.

- Y en la fiesta de presentación del disco, el 17 de febrero, os volvéis a subir a un escenario 27 años después, tocáis 5 temas (La Fina, Qué desilusión!, Maneras de vivir, El Tren y Sorprendente), y revolucionáis a medio país. ¿Vosotros erais conscientes de que Leño no sólo no había desaparecido del imaginario colectivo, sino que estaba más presente que nunca?

Hombre, lo íbamos notando, porque Rosendo se ve “obligado” a tocar, a parte de que lo hace con gusto, un par de temas de Leño dentro de su repertorio en directo, y me lo comentaba, que cuando tocaba Maneras de Vivir, o El tren, o el tema que fuese, la gente se iba p’arriba, y nosotros flipábamos. Luego, tal como nos van llegando las noticias de las compañías discográficas, seguían vendiendo discos, más ahora que antes, y los chavales seguían escuchándonos. Pero ahora es cuando más lo hemos notado, hemos sentido el respeto y el cariño de los artistas que han colaborado. A parte de algunos ya conocidos de ruta, de otros nuevos que no conocíamos, muchos ya funcionando, de alto nivel, el cariño con el que han compartido esto y el agradecimiento de que les hayamos invitado, diciéndonos que nunca se imaginaban que llegarían a compartir ese rato de estudio con nosotros ni que algún día les fuésemos a incluir en un álbum… ¡y nosotros nos quedamos flipados!. Y ya luego la prensa escrita, radios, internet, contestando preguntas por todos lados, el trato que nos han dado… para nosotros es emocionante, porque esto nos atrevimos a hacerlo antes de que lo cogiese cualquier productora o compañía e hiciesen una patatada con los artistas que ellos quisiesen.

Y ya que lo hacíamos, hemos buscado un buen equipo, los chicos de MásTres para el diseño (www.mastres.com), Lucía de Andrés de Manerasdevivir (www.manerasdevivir.com) se ha encargado de las fotos, el video se ha hecho en Vallecas (http://www.myspace.com/lanochetuerta)… para que todo el equipo fuese muy casero, entre amigos. Para nosotros todo lo que se ha organizado ha sido y sigue siendo el copón, nos sentimos muy orgullosos. En aquel tiempo, cuando nos separamos, pensábamos que habíamos hecho un grupo, que habíamos funcionado y ya está, como muchos otros, y resulta que hemos ido quedando como un grupo para la historia.

- Esa es una constante en la mayoría de grupos pioneros, leemos en mil y una entrevistas que los protagonistas no eran conscientes de la innovación que suponían, ni lógicamente, del alcance que su música iba a tener. Por lo que comentas, vosotros tampoco lo erais.

Nadie lo es. Además, tal y como es el mundo del rocanrol de aquí, todo el mundo sabe que durará un tiempo y boleto. Hay artistas tipo Miguel Ríos que duran toda la vida, pero no es lo normal. Nosotros, por lo que he oído y la gente comenta, fuimos primerizos, y también sacamos un sonido muy callejero, muy urbano, de barrio, y eso ha marcado a mucha gente. A unos se les nota nada más oírlos, y otros han aprendido con nosotros y luego han sacado su estilo y su rollo, igual que nos pasó a nosotros. Yo escuchaba muchísimo a Frank Zappa, King Crimson, pero nunca intenté tocar como ellos, me eduqué con su música pero fui adaptándola a mi gusto.

- Siguiendo con el tema de tus influencias musicales, ¿que grupos te marcaron cuando comenzaste a tocar la batería? ¿Y de donde viene la elección del instrumento?

Para nosotros los roqueros es muy difícil poner nombres y hacer listas, tendríamos que coger el abecedario y no acabaríamos nunca con todo el rocanrol que nos ha influido… Yo empecé a tocar con 18 años, vivía en Tarragona y allí no había nada, aquello era como un pueblo. Antes de eso, por salir de Tarragona, me hice cristiano e iba por el metro de Barcelona enseñando el evangelio, Dios te ama y todo ese rollo; íbamos toda la pandilla, era por movernos, hasta que vimos la mierda que era y los enviamos a tomar por culo (risas). Por aquel entonces sólo llegaba un periódico, el Musical Express, luego un grupo francés que empezó a influenciarnos, hasta que un compañero se fue a la mili y me dijo que le guardara la batería en un localito que tenía, y entonces la monté y fui aprendiendo. Y en tres meses, un cantante americano que vino nos propuso tocar por los hoteles, en Salou y tal, luego nos comentó que tenía unos bolos por Madrid, en la base de Torrejón, y p’allá que nos fuimos.

- O sea, que empezaste a tocar de rebote.

Desde niño, cuando estábamos comiendo en casa, yo siempre estaba dando golpes en la mesa, y zas!, colleja (risas), cuando trabajaba, a la mínima que tenía una herramienta en la mano, lo mismo… pero nunca imaginé que iba a acabar dedicándome a la música. Si ese hombre no me hubiese dejado lo batería para que se la guardara, pues seguramente estaría arreglando motos, tenía una antigua desmontada para arreglarla y allí se quedó (risas). Luego, vas escuchando más música y aprendiendo de oídas, te fijas en este o aquel redoble hasta que lo sacas… un grupo muy bueno para empezar eran los Creedence, porque tenían ritmos muy sencillos.

- Porque claro, en aquel momento, ¿que música llegaba a España?, ¿teníais acceso a los grupos extranjeros?

Nos llegaban con cuentagotas, y nos lo traía la gente que solía salir fuera, o que subían a Andorra. El grupo francés dedirecto carolina1 300x216 Ramiro Penas: Empecé a tocar la batería por casualidad la época de Tarragona, nos enseñaron a Grand Funk, hacían versiones de Jimi Hendrix… también oíamos a Zappa, John Mayall, y ahí empecé con el blues, siempre he sido y soy muy bluesero

- Y llegas a Madrid. ¿Como fueron aquellos primeros años? Supongo que para ti aquello sería otro mundo.

Yo me fui de Tarragona a Madrid con Toni (Urbano), y ensayábamos en los locales de Papi. Allí estaban los Burning, Coz, Kafru, los hermanos de Castro con Juan Márquez, todos los músicos. Y allí aprendimos muchísimo rocanrol. Estuvimos un año tocando con Coz, escuchábamos Bad Company, Free, Allman Brothers, Mountain, ya cosas más rockeras. Fui a la mili, y al volver hice una prueba con Ñu, pero al Molina no le gustaba mi forma de tocar. Rosendo y él tuvieron una bronca muy gorda durante una nochevieja y se separaron, y Rosendo entonces me llamó y me propuso hacer un grupo. Yo encantado, acababa de salir de la mili y estaba sin nada, de bajista cogimos al Chiqui que también había estado con él en Ñu, y con los dos cacharritos que teníamos empezamos. Y en menos de un mes ya teníamos 4 o 5 temas, hicimos dos o tres bolos, uno muy especial en el Teatro Alcalá teloneando a Asfalto donde la gente se quedó flipada, y a partir de ahí una ascensión total.

- Después de poneros en marcha, sacáis en tres años otros tantos álbumes de estudio, además de un directo; ¿como se gestó la que, a la postre, ha sido la discografía completa de Leño?

En el primer disco tuvo mucho que ver la influencia de Chiqui. Era un hombre con un concepto muy etéreo, muy abierto a todo tipo de sonidos a la hora de componer, y como íbamos todos a una, eso se nota en el disco, con canciones más psicodélicas, más sinfónicas. Luego ya entró Toni y se nota el cambio en el segundo disco.

- Siempre se ha hablado de la producción de ese álbum, y no precisamente para bien…

Bueno, Teddy se lo llevó un poco buscando la modernidad, estaba todo muy influenciado por el rock inglés tipo Police, todos los grupos ingleses que estaban vendiendo, y claro, los productores buscaban esa cercanía. Sin embargo, las canciones más bonitas están en ese disco. Nosotros estábamos muy contentos con los temas, pero no demasiado conformes con el resultado final, y como en vivo esas mismas canciones sí que llevaban más caña, decidimos grabar un disco en directo, y realmente salió bien. No es que suene muy allá, porque los medios que teníamos eran los que eran, la mesa detrás del escenario separada por un tabique, y una unidad móvil pequeña fuera con los grabadores, pero creo que el disco refleja esas tres noches fantásticas, sonando con mucho corazón.

- Y finalmente grabáis el que, para muchos, es el disco definitorio del sonido de Leño, un “Corre, Corre” con cortes ya netamente roqueros y totalmente en la línea de lo que ofrecíais en vivo.

Sí, tiene un sonido mucho más asentado, de rock duro, veníamos de escuchar a Black Sabbath, Deep Purple, yo empecé a trabajar muy bien con metrónomo… más rocanrol, más europeo. El primer disco es divagante total, el segundo la producción más sencillita, y cuando grabamos el directo ya teníamos las bases de lo que iba a ser el “Corre, Corre”. De no habernos separado, creo que las cosas hubiesen seguido por ese camino, porque estábamos haciendo unos temas contundentes, con unas bases muy potentes, y con las letras que siempre ha escrito Rosendo que aportaban mucho. Porque aquí en España, el rocanrol para ser rocanrol tiene que tener letras que digan algo; un 50% del respeto que la gente tiene a Leño es porque los textos siempre los entendieron, y mira que es difícil entender los textos de Rosendo (risas).

- Fuisteis de los primeros en tratar temas cotidianos, urbanos, de barrio obrero, y en eso os diferenciáis de otros pioneros del rock español, los grupos del llamado Rock Andaluz. ¿Hasta que punto os llegó esa ola de fusión venida del sur?

La temática de sus letras era muy distinta, claro, pero sí, sí que nos llegó. Mi padrino, el que me prestó el dinero para poderme hacer con una batería para Leño, fue Antoñito, el batería de Smash. Éramos muy amigos e iba a venderme su batería cuando yo saliese de la mili, pero como al final se la vendió a no se quien, me dejó el dinero que ganó al venderla. Fíjate, un tío que me dejó a guardar su batería me metió en el mundillo, y gracias a Antoñito me pude comprar la batería y tirar p’alante.

Ellos hacían su rock flamenco y fueron una influencia muy buena, Triana, Smash, Guadalquivir, Mai… habían muchos y teníamos contacto con ellos, recuerdo ir a tocar festivales por Andalucía con 7 u 8 grupos, con muy buen rollo… como éramos un trío y hacíamos un rock sencillo, caíamos bien a todo el mundo, nos llevábamos fenomenal con Bloque, Asfalto, ¡hasta con los sinfónicos!, bueno, menos con Iceberg, con lo que siempre íbamos a la greña (risas).

- Y cuando Leño está en el nivel de máxima popularidad, decidís parar. Mucho se ha hablado sobre el tema, pero han pasado los años, y a la vista está que os lleváis estupendamente. Supongo que tuvisteis vuestros encontronazos, pero cada vez parece más claro que realmente no fue algo tan grave a nivel personal. ¿Hasta que punto influyó el contexto, las circunstancias que os rodeaban, en la separación de Leño?

Se juntaron una serie de factores. Está claro que para separarse en un momento así, tienen que haber discusiones. El problema es que tienes una edad, una juventud, en que lo primero que te sale es enviarlo todo a tomar por culo. Y si encima tienes un manager que, en lugar de ejercer de árbitro y tranquilizar las cosas, te envía a tocar a sitios en condiciones lamentables, como si estuvieras empezando, y una compañía discográfica que se atrevió a decirnos que si no renovábamos el contrato con ellos, no había presupuesto para un próximo disco, pues ya me contarás. Teníamos firmados cinco años y cinco discos, y querían que renováramos el mismo contrato con el mismo porcentaje de royalties, el mismo tiempo… si no, no había dinero para el disco. Y no íbamos a ponernos a grabar en un local, bajando el nivel del “Corre, corre”, y que encima luego ellos lo vendiesen igual y se hiciesen ricos sin invertir. Entonces, vete a juicio y todo el rollo, y eso nos quemó.

La gira con Miguel Ríos ya la hicimos sabiendo que nos separábamos, Rosendo ya tenía la idea de irse por su camino solo, pero nos apetecía, y al acabar, aquello había funcionado. Terminamos en Barcelona ante ciento y pico mil personas, el concierto que publicamos en el “Vivo 83”, fue increíble ver como respondía la gente, apoteósico. Pues bien, el día siguiente había una fiesta fin de gira, y el manager nos coloca un bolo en Albacete, y llegamos allí y tocamos encima de dos carros de tractor metálicos. Y ahí sí que dijimos: “hasta aquí hemos llegado”. Coño, se iba a llevar el 20% del caché igual, ¿pero el 20% de eso?, no estábamos trabajando para nosotros, estábamos trabajando para su bolsillo. No pedíamos el oro y el moro, sólo un poco de ética, que lo que habíamos trabajado para llegar hasta donde estábamos no lo echase abajo de esa manera.

- Además, en esos momentos, había eclosionado La Movida y toda la industria estaba centrada en otro tipo de grupos.

Claro, las discográficas tiraron más hacia ese lado, y por supuesto la gente del rock nunca se tragó todo el tema de la Movida. Chapa tenía todo el rock del país, pero lo fueron tirando, fueron dando cartas de libertad y la gente se fue a otros sellos. Teníamos una directora artística con sesenta y pico años, mirándote por encima de aquellas gafas de cadenita, que no daba para más. Esa mujer era directora artística de Leño, Barón Rojo, Obús, de todo… nosotros vendíamos solos, con los directos vendíamos los discos, porque no hacían promoción ni nada parecido… al final, la mayoría de grupos con sello Chapa se fueron al garete.

- ¿Y que pasó con todos los masters de los discos?

Las tortas se borraban, no se guardaban, y el master, a veces también llegaban a borrarlo porque las cintas eran caras, el concepto que había entonces era que una vez grabado, ale, ya estaba, no se hacía fonoteca.

Los derechos de los discos de Leño los tiene ahora Sony, nosotros no tenemos derecho a nada. Un sello de Madrid acaba de reeditar el primer disco en vinilo, por lo que deben de tener al menos la torta o el digitalizado de la torta. En el juicio que tuvimos, el juez dijo ser salomónico y sentenció que nosotros no le debíamos nada a la compañía (por aquel quinto disco que tenían firmado) y la compañía no nos debía nada a nosotros, pero fíjate: yo no le debo un disco a la compañía, pero la compañía tiene todos mis otros discos y se los va a quedar de por vida, le das todo mi trabajo de 5 años y encima que no me pague royalties. No parece tan salomónico.

esta si1 268x300 Ramiro Penas: Empecé a tocar la batería por casualidad- Han pasado más de treinta años desde que el rock empezó a sonar en este país. ¿Como ves la situación para las bandas que empiezan actualmente?

Realmente lo tienen peor. Menos mal que han vuelto los grandes festivales, y ahí los nuevos se van abriendo camino, pero les cuesta, además muchas ciudades te van cerrando las salas pequeñas, y es muy jodido para los que están empezando. Hemos ido para atrás, ya no hay circuito; antes venías a Valencia y podías hacerte una girita por salas pequeñas empezando por Murcia, aquí tenías dos o tres sitios, luego subías a Castellón, Tarragona, y por lo menos podías pagarte los gastos y te dabas a conocer, y veinte tíos que te veían en cada ciudad iban abriendo la boca.

La ventaja que tienen hoy los grupos, que los instrumentos y los materiales mecánicos para grabar están mucho más a mano. Con nada te compras una guitarra y un ampli, una batería, y con el ordenador y el Pro Tools vas haciendo tus maquetas. Eso antes era inimaginable, era imposible grabar en ningún sitio que no fuese un estudio, y comprabas un Marshall y una guitarra y que te durara toda la vida. Hasta que me compré la Ludwig roja que llevaba la última época, la primera batería que usaba con Leño estaba hecha a pedazos, la llevé a un sitio para que me la forraran de blanco, pero era una Bruno con un tom Honsuy, la caja era Rogers…

Y ya luego hay que tener buen gusto y caer de pie, porque hay grupos muy buenos que no caen de pie, y tener un sonido propio, una idea propia, no ser igual que el vecino de al lado.

- Esa fue una de las razones de vuestro éxito

La diferencia con respecto a ahora es que en aquel momento había una gran mezcla, estaban Barón Rojo y Obús, que eran heavys pero distintos entre ellos, los Asfalto, que eran más Supertramp, más Yes, luego nosotros más Rory Gallagher, rock de Ten Years After, Cucharada, Brakaman, The Storm, que eran los Deep Purple españoles… te ibas a un festival y cada uno tenía un sonido propio, aunque todos hacíamos rocanrol, pero enseguida reconocías a los grupos. Y eso a Rosendo se le ha quedado, a la mínima que suena un riff, un acorde de guitarra, sabes que es él, igual que pasa con Eric Clapton, B. B. King…

- Otro tema es el de los recintos adecuados para conciertos, escasos en España y ya no hablemos en el caso de Valencia.

Cuando los ayuntamientos han tenido dinero para invertir, no han fomentado la cultura del rock en su zona, ni han apoyando a grupos nuevos ni han construido infraestructuras. En Madrid mismo, cuando hay un concierto grande hay que ir al Palacio de los Deportes que suena fatal, a La Cubierta que es horrible… ¿por qué no han construido un recinto para 10.000 personas, con buenos accesos, bien preparado, y que lo puedas reducir según el público para que no haya rebotes? Así puedes meter 5.000, 2.000 personas, y las condiciones siempre serían buenas, y conciertos de 1.000-2.000 personas los llenarías cada semana.

Aquí se les ocurrió hacer no se qué ahí en los tinglados del puerto, todo abierto, sin accesos para descargar los camiones del escenario… no señores, hagamos los conciertos en su sitio… o si no en Viveros, que sales a las 12-1 de la noche y a ver como te vuelves a casa con el transporte que hay en esta ciudad, acabas lleno de polvo…

- Para ir terminando, cuéntanos con que grupos has tocado y a que te has dedicado en éstos últimos años.

Tras la disolución de Leño, he tocado en varios grupos con los que llegamos a grabar: Tranquilitos, Llámalo X y Gran Jefe, con Jaime Asúa, Rafa, el bajista de Rosendo, Osvi Grecco… después me dediqué a producción de montajes de espectáculos, sobretodo en la Pasarela de la Moda en Madrid, luego al tema de decorados en teatro y televisión, y volví durante un tiempo al mundillo de la música haciendo de stage manager de artistas. Después de unos años me vine a Valencia y aquí me he dedicado a la producción cultural, prevención de riesgos laborales en teatro, y ahora estamos con Manitú, sacando grupos en la Sala Caracol y haciendo un concurso de rock. Es complicado vivir de la música, muchos músicos han tenido que dejarlo porque por muy bueno que seas, no hay mucha opción de trabajo, y lo normal es dedicarse a producir, a componer, pero aún así es difícil. Además, la mayoría de los que hacíamos música en aquella época no tenemos vida laboral, no éramos trabajadores, “vosotros sois hippies” nos decían. A algunos se les ha quedado un mínimo, otros que no tienen medios reciben una ayuda…

- Y por último, si no te pregunto por la reunión de Leño no me dejan volver a hacer entrevistas (risas). Ya habéis dicho por activa y por pasiva que no vais a volver de manera profesional, pero sabéis que aquello sonó bien y que la gente esta ahí.

Cuando lo dejamos estábamos ahí arriba, y la gente es normal que quiera algo parecido, pero eso a día de hoy es muy difícil. Primero, ya no podríamos componer juntos, porque cada uno de los tres tiene una mentalidad musical distinta; luego, físicamente tampoco… cuando tocamos el otro día en la presentación del disco fue una alegría de la hostia, pero yo al cuarto tema estaba ya ahogado (risas). Si continuas tocando rocanrol a alto nivel, el cuerpo se mantiene, pero lo que no vamos a hacer es tocar a un nivel inferior. Eso no quiere decir que un día haya un evento a favor de, o para recaudar dinero para alguna causa, y ensayemos dos días y toquemos cuatro temas. Además, siempre lo hemos dicho, sería juntarnos por dinero y eso no es algo que nos motive.

Si hubiésemos seguido, tal vez sí que nos hubiésemos enfadado de verdad y a día de hoy no nos hablaríamos, eso ya sería el copón del nefasto. Ahora nos podemos dar el gusto de quedar, comer, tomarnos nuestras cervecitas, tocar algún rato en el estudio de Rosendo, y así han ido saliendo el “Vivo 83”, que ya lo veníamos hablando unos cuatro años antes de sacarlo, este “Bajo la corteza”… el otro día ya se lo dije: “chicos, siempre que nos juntamos se nos ocurre alguna mala idea”, porque ahora ya estaba hablando Rosendo de hacer la segunda parte del disco, y yo: “tira p’allá anda, tira p’allá”.

Texto: Bernardo Tomás

Fotos: Cortesía de Ramiro Penas.



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