
45 minutos estuvimos esperando el inicio del concierto de The Cult en los Jardines de Viveros, dentro de los Conciertos de Julio que ofrece la ciudad de Valencia a todos aquellos que quieran acercarse para disfrutar de un escenario con un par de altavoces pero con buenas vistas.
Tras cumplir prácticamente la hora de retraso muchos esperaban a Ian Astbury aparecer dando volteretas mientras que un escenario envuelto en llamas se abriría para dar paso a Billy Duffy y el resto de la banda, nada de eso ocurrió. Llegaron como recién levantados de la siesta, cogieron sus instrumentos y empezaron con Lil Devil, de correcta ejecución aunque Astbury todavía pareciese dormido al dejar cantar prácticamente toda la canción al público.
Con algunas arengas de por medio hacia la selección española, una constante en todos los conciertos de este verano, el show continuó con los grandes clásicos de la banda. La práctica totalidad del Pure Cult más el par de singles de sus dos últimos discos de estudio, Dirty Little Rock Star y Rise, de perfecta ejecución, poses de Duffy incluídas, John Tempesta aporreando como nunca con Chris Wyse y Mike Dimkich a su bola pero correctos. Astbury, por su parte, regalaba una pandereta en cada canción para tratar de disimular sus problemas vocales, no llegaba en algunas notas y, lo que es peor, sólo se le escuchaba bien al cantar los estribillos. Posiblemente tenga algo de culpa los altavoces de iPod que colocaron como amplificadores, aunque conforme avanzaba el concierto el frontman se fue entonando, dentro de lo razonable, para despedirse del público con She sells Sanctuary, el bis de la noche que la gente no se animaba a pedir.
En resumen un buen concierto porque la banda reúne grandes clásicos del rock y la gente estaba dispuesta a entregarse pasara lo que pasara, sin embargo, al repasarlo fríamente, nos dejó con una sensación de falta de contundencia y Wattios… se los guardaron para la próxima, tal vez.
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