
Pasaban más de treinta minutos de la hora prevista, las 23:00, y el ambiente se había caldeado algo gracias a los bailes espasmódicos del cantante de deBigote y la forma de equilibrar los cubatas de aquel camarero. Los pipas cruzaban de un lado a otro del escenario enchufa que te enchufa, mención especial a ese enorme -en todos los sentidos- técnico con una camiseta con dorsal «EL PUTO AMO», y la música de fondo ya empezaba a poner nerviositas a las primeras filas, que de pura impaciencia se estiraban todo lo que les permitía la altura del escenario y esa quinta extremidad que es el móvil para echar una foto al setlist que acababan de pegar en la tarima. «¡Empiezan con Nuevos Tiempos!». Gracias por el spoiler, bonita. El chorro del humo comenzó a escupir nubarrones, también molesto con ella.
Entonces la música de ambiente se calló, las luces se cerraron y, en fila de a uno y con el nudo de la corbata recién hecho, salieron a escenario esta colección de figurines entrajetados, que entre los seis no deben de pesar ni 200 kg. Los gritos rompieron esos cinco segundos de silencio que da el momento «Ahí va, míralos» y la sentencia de la spoileadora, por supuesto, se cumplió: los acordes de Nuevos Tiempos daban comienzo a un espectáculo que empezó tan lento que casi nos engaña.
Para una persona no especialmente fan de su último álbum, como servidora, el verdadero concierto no empezó hasta que, tras los dos primeros cortes, sonaron los redobles iniciales de Dilema, que no puedo evitar que me recuerde a los Beatles. Luciérnagas y mariposas y El aprendiz fueron las siguientes, confirmando que lo que nos esperaba no iba a ser en absoluto el típico concierto que se ceba en el último disco, aprovechando su tirón comercial y dejándonos a los más nostálgicos con cara de estafa. Lo cual no quita que, efectivamente, se marcaron un Cuando el destino nos alcance enterito, con la única excepción del bonus Enhorabuena, eres el que tiene más - que, casualmente, es mi corte favorito del último trabajo-; sin embargo, supieron cómo mezclarlo con un estilo magistral, ofreciendo un más que satisfactorio directo de prácticamente dos horas de duración. A pesar de esto, los hubo que se quedaron sin garganta de tanto pedir el clásico Ham’a'cucko0, que nunca llegó.
Sorprendentes, supongo que para una que aún no había tenido oportunidad de verlos en directo, fueron cosas como la multifuncionalidad de Miguel, cambiando frenéticamente de guitarra a teclado o incluso a veces combinándolos; el protagonismo de Alejandro, tomando el testigo microfonero en canciones como Explícame o Un mundo por delante; la actitud de Antonio o quién dijo que el percusionista no podía cabecear agitando la melena; y, por supuesto, el enorme peso de Noni a la cabeza, que también tuvo momentos para demostrar su mano para un segundo teclado en las dos baladas enlazadas Castillos de naipes y Transiberiano, pero justamente tras este momento más relajado se soltó dejando claro que cuando toca la guitarra ésta casi le molesta, pues se marcó los cuatro temas finales solamente micro en mano y a 10 aspavientos por segundo.
El ritmo del concierto tuvo sentido ascendente y, dentro de esa curva, en todo momento alternó correctamente las canciones más lentas con las más movidas, dejando las que más piden un directo para un final apoteósico con las dos que más les han encumbrado: Mi realidad y Alta fidelidad. Perdí la cuenta de las veces que cambiaban guitarras eléctricas por acústicas y todo se sucedía con naturalidad, entre los comentarios constantes de Noni, tan cómodo con la acogida de Castellón, que a mitad de una canción se encendió tranquilamente un cigarro.
Hicieron dos parones para hacerse de querer, uno a mitad de concierto y el segundo, en plan corte publicitario de Antena 3, a menos de 10 minutos del final. Final que fue como deben ser estas cosas: Noni se partió la camisa, que ya no soportaba tanto sudor, y comenzó a tambalearse dejándose llevar por los coros unánimes de «Todo esto es culpa de la genteee», salpicando a todos de los litros que chorreaba su melena y de la fuerza que salía de su garganta.
En conclusión, un directazo, un sonido muy bueno tanto a nivel técnico como artístico -la verdad no me esperaba que la voz sonase tan distorsionada como en los discos, pero cumplió con creces- y veinticuatro temas que fueron saliendo de ellos y entrando en nosotros hasta que el reloj tocó la 1 y media de la madrugada.
Aquí os dejo el setlist del concierto; eso sí, por discos, que el éxtasis me traspapeló el orden de algunas. Hablo del éxtasis musical.
Viaje de estudios – 2004
Viaje de estudios
Tokio ya no nos quiere
Mujer esponja
De superhéroes
Hostal Pimodan – 2006
Dilema
El aprendiz
Sus nuevos zapatos
La pequeña muerte
La caza
Cronolánea – 2008
Alta fidelidad
Luciérnagas y mariposas
Transiberiano
Un mundo por delante
Luces de neón
Cuando el destino nos alcance – 2010
Mi realidad
Corazón elocuente
¿Aha han vuelto?
Castillos de naipes
Rumba en atmósfera cero
Nuevos tiempos
Ventura
Religión
Explícame
Condicional hipotética
Fotos: María Pei
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