
La elegancia se define como buen gusto, estilo y mesura. Algunos sinónimos de elegancia son: finura, gentileza, distinción, gusto, belleza, delicadeza, gracia y estilo. Aún no entiendo como no ha incluido la RAE a Josh Rouse and The Long Vacations dentro de esos sinónimos, ¿será porque está en inglés?, o porque aún no han ido a ningún concierto del chico de Nebraska.
Josh Rouse and The Long Vacations demostraron a su público que son una banda elegante muy en forma y que saben bien lo que se hacen. En algún instante llegué a pensar que se trataba de play-back, ya que al acercarme a un bafle la mezcla les había quedado totalmente empastada, con mucho feeling y con esa calidez de los discos antiguos. Tocaban tan bien, con tanta mesura, con los volúmenes mejor nivelados que he visto en mi vida, dándole a cada canción el toque que se merece, acariciando cada nota para ofrecer a los de abajo una verdadera obra de arte para sus oídos. Me parece que es la primera vez que me voy de un concierto sin dolor de cabeza, ¡gracias Josh!
Como ya me temía, su repertorio no solo contaba con las canciones de su último disco Josh Rouse and The Long Vacations, sino que interpretó también sus mejores temas de discos anteriores Nashville, 1972, Subtítulo, El turista… Temas dispares, cada uno con su textura y aroma, con su propia etiqueta musical y con historias que contar, narradas con melodías perfectas y colchones absolutos. Una simple guitarra lanzando acordes, reforzada por una gran línea de bajo, un ritmo suave de batería y la voz transmitiendo, me recordaron que si eso funciona, ya tienes a un gran artista.
Me resulta muy interesante el formato de banda que están utilizando, Josh Rouse voz principal, guitarra eléctrica, acústica y harmónica; Cayo Bellveser con el bajo eléctrico y coros; Xema Fuertes intercalando guitarra eléctrica, batería, banjo y coros. A veces me entraba agobio de observar cómo a Xema se le acumulaba la faena, dejando la guitarra, cogiendo el banjo y tocando media batería a la vez, pero lo cierto es que ejecutó su trabajo a la perfección. Me impresionó como realizaban los coros Cayo y Xema, aportando colchones vocales que nada tenían que envidiar a un hammond o sintetizador. En momentos de borrón mental llegué a creer que me encontraba en un local de Nashville o Nueva Orleans escuchando a una gran banda, y son una gran banda pero en la capital del Turia.
Aunque no se trató de un concierto tan eléctrico como el que realizó hace unos meses en la sala El Loco de Valencia, al público eso no le afectó para nada, ellos solo buscaban sus canciones y las canciones les encontraron de la manera más elegante que he podido presenciar jamás.
Fotos: María Lozano
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