
Varios días después del cierre del Arenal Sound me siento con fuerzas y con los ánimos algo más calmados para escribir sobre el festival.
Después de varios obstáculos para conseguir nuestra acreditación de prensa, la organización siguió sin ponérnoslo nada fácil y tuvimos varios problemas como consecuencia de la ausencia de comunicación por parte de los responsables.
Sin embargo las bandas cumplieron, pese al pésimo sonido, habiendo conciertos en los que había guitarras que no se escucharon en ningún momento, como por ejemplo en la actuación de Lori Meyers.
Los murcianos Second fueron los encargados de estrenar el escenario Desperados al atardecer, con escalada incluida: Sean Frutos trepó por las barras de los laterales y desde allí le cantó al público. Un comienzo muy energético que terminó de animar a los que todavía no estaban en situación.
A media noche Mendetz puso el escenario Legendario a punto de nieve con actuación sorpresa incluída: Najwa Nimri salió al escenario y cantó un tema. Terminaron con un remake apoteósico de Freed from Desire para que la gente pillara con fuerzas el próximo concierto.
Acto seguido vino uno de los platos fuertes del festival: los británicos Metronomy estuvieron muy a la altura en esta primera jornada, demostrando ese estilo que les caracteriza y tocando, perfectamente conjuntados, canciones tan bailables como The Bay.
La gente bailó, cantó y se emocionó, sobre todo con los temas de The English Riviera.
Durante la actuación Oscar Cash (teclados y voces) aprovechó los momentos en que no tocaba para hacer bailecitos y poner caras, divirtiéndose como un niño.
Gbenga Adelekan (bajo) también se lo pasó en grande bailando sin parar y animando al público para que lo dieran todo.
Otro gran momento de su actuación fue cuando Anna Prior (batería) le robó el protagonismo a Joseph Mount (compositor, cantante, teclados y guitarra) cuando cantó Everything Goes My Way.
La guinda final del primer día en el escenario Desperados la pusieron los Zombie Kids, que empezaron fuerte con su tema Face e hicieron bailar a los asistentes hasta el último segundo de su actuación.
El viernes la actuación de Monarchy dejó bastante perplejo al público al principio, ya que la primera canción, Love get out of my way, fue un playback en toda regla.
Por suerte el resto de los temas fuero en directo y parece que supieron resarcirse, aunque el público ya estaba un poco reticente.
El sábado a las nueve de la noche se dio lugar uno de los mejores directos de todo el festival.
Los noruegos Kakkmaddafakka empezaron su actuación siendo todavía de día, y un público cargado de sombreros blancos se pasó el concierto entero lanzándolos y provocando una lluvia de sombreros blancos como si fuese una lluvia de estrellas.
Pero a los Kakkmaddafakka les sobraba todo y ellos solos se bastaron para animar a todo el mundo y seguir tocando de manera espectacular.
Muchas personas que estaban por allí bebiendo, hablando y esperando al siguiente concierto, vieron el ambiente y no dudaron en sumarse al público y bailar hasta desgastar sus zapatillas.
Más tarde Niños Mutantes relajaron un poco el ambiente y dedicaron varias canciones a “esos cabrones que no nos dejan vivir”. También hicieron alusión a sus paisanos granadinos que también participaron ese día en el festival, Lori Meyers.
Pese a que su música no es tan desenfadada como la del anterior concierto, supieron emocionar animar al público y demostaron por qué llevan tantos años en la música y siguen triunfando.
Los siguientes en el escenario Legendario fueron los gallegos Catpeople, que tocaron varios temas de sus dos primeros discos y otros tantos del tercero. Sí, ese que no parece suyo, que lo escuchas y piensas “¿Pero yo no había puesto Catpeople? ¿Por qué suenan Mumford and Sons?”.
Se notaba a kilómetros que la gente disfrutaba con las canciones de “Reel #1″ y “What’s the Time Mr. Wolf?” mientras que descansaban con las de “Love Battle”.
El domingo la fuerza la pusieron, sin duda alguna, Layabouts. El cantante empezó diciendo una gran verdad, que le iban a dar al público una cosa que faltaba en ese festival: ROCK.
Layabouts tocaron sin medida, con una energía y una fuerza desbordantes, lo que supuso una inyección de vida para un público que arañaba sus últimas horas de festival.
Unas guitarras desgarradoras demostraron que estos chicos saben de lo que van y lo demuestran, dejando un regusto de rock del bueno en boca de todos los que allí estuvieron.
Para terminar, el recopetín lo pusieron los entrañables The Wombats, tres chicos con los que se disfruta hasta límites insospechados.
Enseguida se ve la complicidad y amistad de todos ellos, y eso en el escenario se traduce en un espectáculo brutal que es capaz de hacer bailar hasta a Alex Trimble (TDCC).
The Wombats siempre han proclamado que les gustan las cosas absurdas, y demostraron su buen humor cuando Matthew Murphy (vocalista, guitarra, teclados) chapurreó algo de español y dijo “Yo iba una vez por las Ramblas, me saqué el pollón, y me puse hacer el helicóptero.”
Sólo con eso se ganaron a los que fueron al concierto sólo por curiosidad.
Encima, Tord Øverland-Knudsen (bajo, guitarra, teclados y coro) se pasó el concierto corriendo y saltando por todo el escenario, como si fuera un auténtico vombátido en celo.
Además a la prensa nos permitieron estar en el foso durante todo el concierto, cosa que, os aseguro, se agradece infinitamente.
Unos chicos sencillos y divertidos que hacen temas increíbles y que te ponen la energía al 1.000%
Sin duda alguna, el mejor colofón para este festival eran ellos.
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